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martes, septiembre 27, 2022

¿Cuál es la diferencia entre un jubilado y un pensionista?

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Un jubilado y un pensionista no son lo mismo, aunque en muchas ocasiones ambos términos se utilizan como sinónimos. Mientras que el primero hace referencia a una cuestión de edad, el segundo se refiere a la recepción de una ayuda. 

Esto quiere decir que el hecho de ser jubilado no implica ser pensionista, de la misma forma que ser pensionista no implica ser jubilado. A continuación vamos a ver estas diferencias con más detalle.

Qué implica estar jubilado

Un jubilado es la persona que, generalmente por su edad, deja de trabajar porque ya ha cumplido con el ciclo laboral y, por tanto, ha cotizado un número mínimo de años.

Cumplir estos dos requisitos (edad y años cotizados) supone para la persona jubilada tener derecho a recibir una pensión (cuantía económica) durante el resto de su vida.

La edad de jubilación la fija el Gobierno del país. En nuestro caso, la reciente reforma de las pensiones establece que la edad de jubilación pase de los 66 años actuales a los 66 años y 2 meses a partir del 2022. Y la idea es que esta vaya aumentando progresivamente hasta alcanzar los 67 años en 2027.

Mientras que la Ley de Pensiones establece que para calcular la pensión que recibirá un jubilado en España, se tendrá en cuenta los últimos 25 años cotizados.  

Sin embargo, cada uno puede establecer su edad de jubilación, en base a sus intereses. Esto quiere decir que no es necesario cumplir con la edad de jubilación establecida, salvo que se quiera percibir una pensión. Es por esto que un jubilado puede ser pensionista o no, ya que el hecho de serlo no implica cobrar una pensión.

Un jubilado puede serlo por distintas vías de acceso. En este sentido, la jubilación no debe ser siempre ordinaria, sino que existen otros tipos de jubilación que se producen y no implican el tener una edad determinada.

Tipos de jubilación

La legislación vigente en España contempla diferentes tipos de jubilación, en base a unos requisitos.

Jubilación ordinaria

Es la que hemos explicado anteriormente. Cualquier persona se puede jubilar a partir de los 66 años y 2 meses según la ley, en función del tiempo cotizado (mínimo 25 años). Esto le dará derecho a recibir mensualmente una prestación económica (pensión).

Jubilación anticipada

Esta modalidad legal permite al profesional retirarse antes de cumplir la edad legal de jubilación, por diferentes motivos:

  • Por tener la condición de mutualista
  • Jubilación anticipada por voluntad del trabajador
  • Derivada del cese no voluntario en el trabajo, por ejemplo, en caso de reestructuración empresarial
  • Discapacidad (superior al 45%)
  • Por la aplicación de coeficientes reductores de la edad. Es el caso de los mineros, los bomberos o los trabajadores del mar, entre otros
  • En razón de la actividad desempeñada. Esta se aplica a artistas y toreros

Jubilación parcial

Es la que comienza después de cumplir los 60 años, en la que el trabajador decide cobrar parte de su jubilación a la vez que percibe un sueldo por su actividad profesional en alguna empresa en la que tiene un contrato a tiempo parcial, de relevo o de duración determinada.

El trabajador sigue cotizando a la Seguridad Social, en un 80%. Sin embargo, en este caso, la cuantía de la pensión es inversamente proporcional a la jornada de trabajo.

Jubilación por vejez – SOVI

A este tipo de jubilación solo se pueden acoger aquellas personas que trabajaron antes de 1967 y no tienen derecho a otro tipo de pensión.

Qué implica ser pensionista

El pensionista es aquella persona que percibe una ayuda económica, es decir, una pensión. Para recibirla no es necesario estar jubilado, pues dichas prestaciones se conceden por una multitud de causas, como veremos a continuación.

Las pensiones públicas son una partida muy importante de los Presupuestos Generales del Estado. Es la Seguridad Social la que paga la pensión, una cantidad que puede ser periódica, temporal o vitalicia.

Tipos de pensión

Comenzaremos viendo todos los tipos de pensiones contributivas, es decir, aquellas que da el INSS, normalmente de duración indefinida. Y se caracterizan por tener que ser concedidas por la Seguridad Social bajo unos requisitos concretos.

  • Pensión de jubilación (ordinaria, parcial, anticipada o por vejez – SOVI).

Esta cuantía está determinada por la base reguladora y el porcentaje que se aplica a la misma en función de los años cotizados.

La pensión media de un jubilado en España en régimen general es de 1.193,81 euros, según los datos publicados por la Seguridad Social a 1 de octubre de 2021

  • Pensión de incapacidad permanente

Otro formato de pensión contributiva es la de incapacidad por no poder trabajar. Las pensiones de incapacidad permanente (o invalidez) pueden ser de distinta tipología, según la gravedad del caso:

  1. Parcial: El grado más bajo de invalidez (disminución no inferior al 33% en el rendimiento). Implica una indemnización pero el beneficiario puede continuar en su puesto de trabajo.
  2. Total: Cuando la pensión se otorga porque la persona no puede seguir desarrollando su trabajo habitual. Sin embargo, puede dedicarse a otra distinta. En este caso, la pensión vitalicia correspondiente será compatible con el salario que pueda percibir el trabajador en la misma empresa o en otra distinta, siempre que desarrolle otras funciones distintas a las que dieron lugar a la incapacidad permanente total.
  3. Absoluta: Una prestación que protege por no poder ejercer, con un mínimo de eficiencia, ningún tipo de profesión u oficio. No obstante, la pensión no impedirá el ejercicio de aquellas actividades, sean o no lucrativas, compatibles con el estado del inválido y que no representen un cambio en su capacidad de trabajo a efectos de revisión.
  4. Gran invalidez: En este caso, además de haber una incapacidad absoluta, hay un complemento económico porque el titular necesita ayuda para sus tareas básicas de la vida diaria (asearse, vestirse, comer, etc.)
  • Pensión de viudedad

Este tipo de pensión trata de compensar la situación de necesidad económica que produce, para determinadas personas, el fallecimiento de otras.

  • Pensión de orfandad

Con esta prestación se trata de proteger la situación de necesidad económica ocasionada por el fallecimiento de la persona que origina la prestación. Es una pensión que se concede a los hijos de la persona fallecida y, en determinadas circunstancias, al cónyuge sobreviviente.

  • Pensión en favor de familiares

Los beneficiarios son los familiares que, habiendo convivido y dependido económicamente del causante (con una antelación mínima de 2 años a la fecha de fallecimiento), no tengan derecho a otra pensión pública, carezcan de medios de subsistencia y acrediten los requisitos establecidos.

Estos eson nietos/as y hermanos/as; madre y abuelas;  padre y abuelos e hijos/as y hermanos/as de pensionistas de jubilación o incapacidad permanente.

  • Pensiones no contributivas

Están pensadas para aquellos ciudadanos que carecen de recursos suficientes, aun cuando no hayan cotizado nunca o el tiempo suficiente para alcanzar las prestaciones del nivel contributivo.

Ahora que ya conoces las diferencias entre un jubilado y un pensionista, quizá también te interese conocer qué ayudas puede pedir un jubilado en España, al margen de la pensión.

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