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El plagio según los detectores o comprobadores antiplagio

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A lo largo de la historia de la humanidad y en diferentes ámbitos de la vida hemos escuchado la palabra plagio, que automáticamente se asocia con robo, copia o hacerse dueño de algo que no nos pertenece, bien sea una idea, la letra de una canción, una palabra o falsificar las palabras de otro, y en el ámbito académico existe plagio si se cita incorrectamente una fuente de información. 

Han existido demandas de diferentes tipos por parte de personas, empresas e industrias las cuales muchas de ellas duran largo tiempo y se exigen indemnizaciones por plagio, que se puede convertir en un delito penal o administrativo por los daños o perjuicios causados. 

En la industria musical es muy común escuchar que un artista u orquesta canta una canción ajena y la hace como propia trayendo consigo problemas de tipo legal, pues no sólo basta con cantar sino asumir las consecuencias que pueden surgir por parte del compositor, a esto se une los litigios que se presentan por publicidad entre las grandes industrias de todo tipo. 

El plagio está más presente hoy que nunca, las redes sociales están enmarcadas en un constante plagio por parte de cualquier creador de contenido digital. En las diferentes plataformas se puede observar cómo cualquier persona habla sobre un determinado tema haciendo caso omiso a los derecho de autor sin que reciba ninguna sanción penal o administrativa, siendo este hecho de conveniencia por parte de los propietarios de las redes sociales, ya que por un lado incrementan sus suscriptores que buscan principalmente aumentar su base de usuarios y generar ingresos, ya sea a través de publicidad, suscripciones o venta de productos y servicios y por el otro las personas monetizan su contenido como una alternativa de ingresos personales.

Este beneplácito por parte de las redes sociales debería ser controlado y así evitar que cualquier persona exponga cualquier tema sin tener competencia en el mismo, y así evitar la piratería de muchos creadores de contenido que lo que hacen es perjudicar a los usuarios en vez de beneficiar. Este control antiplagio puede traer como consecuencia que se incremente la creatividad genuina y no la simple copia, pega y retocamiento. 

Al desarrollo tecnológico de las redes sociales se une la Inteligencia Artificial como una herramienta que viene a ayudar y dar apoyo a las personas y empresas en diferentes ámbitos de acción dónde el buen uso puede ser muy beneficioso para la humanidad, sin embargo, ya aparecen algunos creadores digitales creando piratería con la IA, además de estafas.

En este contexto se mueve el plagio el cual sin lugar a dudas el campo académico no puede quedar por fuera, este campo que está siendo minado por diferentes desarrollos tecnológicos como son los detectores o comprobadores de plagio que diversas universidades del mundo lo utilizan como una manera de, valga la redundancia, detectar plagios en los trabajos académicos.

Es importante señalar, que la Real Academia señala como plagio: “Acción y efecto de plagiar’’ o lo que es lo mismo que «copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias», teniendo en cuenta que dicha definición es veraz siempre y cuando no se haga referencia a la cita determinada. Sin embargo, llama la atención que la mayoría de los trabajos académicos al ser procesados por los detectores de plagio, arrojan altos niveles de plagio así cumplan con lo señalado por la Real Academia Española, por las normas universitarias y por los diferentes procedimientos de la comunicación académica, es decir, en los trabajos académicos se detecta plagio así éstos se encuentren bien citados y referenciados bibliográficamente.  

Si buscamos en la red que son los detectores de plagio nos encontramos ‘’que son programas que permiten verificar textos en busca de contenido duplicado (como citas, parafraseos, similitudes en la redacción, etc.). Estas herramientas ayudan a garantizar que el texto sea original y esté correctamente citado’’ (Southern New Hampshire University, 2024).

En otras palabras, se puede decir que el detector busca textos, palabras o frases dentro del trabajo que coincidan con trabajos que se encuentra en la red y al encontrar similitudes o coincidencias los toma como plagio, detallando luego el informe que determinado trabajo tiene altos niveles de plagio. Sin embargo, es importante destacar que el detector de plagio no garantiza que el texto esté bien citado, puesto que así el texto se encuentre bien citado el antiplagio lo toma como plagio por lo señalado anteriormente: busca coincidencias o similitudes de textos, palabras, frases, inclusive URL.

Esta búsqueda de coincidencias o similitudes hace que detecte todo tipo de texto incluyendo portada y nombres de los autores que realizan los trabajos académicos, lo cual se suma al informe de plagio trayendo como consecuencia que el trabajo debe ser enviado al alumno para que sea revisado y ajustado a los niveles de plagio exigido por la institución educativa, pero el asunto no es revisar el trabajo, el asunto es buscar la manera de reducir el plagio señalado puesto que el detector marca como plagio a textos así se encuentren bien citados, así mismo, la mayoría de los trabajos académicos hacen uso de la Inteligencia Artificial en sus redacciones sin hacer uso de las respectivas citaciones bibliográficas, puesto que utilizan la IA como si estuviesen buscando información en Google, lo que hace aumentar el plagio en los diferentes trabajos realizados.  

Esta revisión del trabajo para disminuir el plagio genera que se haga uso de otra tecnología de uso común actualmente: el parafraseador online, el cual es muy utilizado para tratar de parafrasear los textos detectados como plagio y así buscar disminuir los niveles señalados por el antiplagio. Este parafraseo hace por un lado que en muchos de los casos el trabajo pierda la esencia y se puede presentar el riesgo de desviarse de la idea original, pues sabemos que hay citas bibliográficas que deben citarse literalmente como lo señala el autor original, y, por otro lado, se debe buscar disminuir el plagio del texto realizado con Inteligencia Artificial. 

Como podemos observar la aprobación de un Trabajo Fin de Grado o un Trabajo Fin de Máster puede no ser fácil, dado que los detectores de plagio le pueden hacer una mala jugada al alumnado y llevarlos al desespero y a buscar ayuda en terceras personas o empresas, para lograr llevar el plagio a los niveles exigidos por las Instituciones Educativas, quienes aceptan el plagio que los detectores señalan en sus respectivos informes, sin una revisión exhaustiva que considere si existe plagio en toda la extensión del trabajo, o solo en parte del mismo.

Ahora cabe preguntarse: ¿Funcionan los programas antiplagios como reales detectores de plagio? Como se ha señalado, estos programas lo que hacen es detectar similitudes y coincidencias más no detectan citas bibliográficas correctamente citadas, por consiguiente, aquellos alumnos que se esfuerzan en presentar un buen trabajo, realizado con todas las normas y exigencias institucionales se sienten frustrados sin poder apelar a cualquier decisión contra el plagio presentado en sus trabajos, porque esto no sólo perjudica a los alumnos de pregrado, también perjudica a todos aquellos alumnos de postgrado, que realizan investigaciones de diversa índole bien sea para mejoramiento profesional o investigaciones científicas. 

En este sentido, es necesario que las instituciones educativas universitarias o las autoridades competentes en la materia les presten mucha atención y observación a los diferentes detectores de plagio, pues la tecnología avanza cada día más, pero eso no quiere decir que toda tecnología es adecuada para lograr un propósito determinado. En el caso del sector académico usar programas anti plagios que considere que hay plagio en todo no es la mejor solución para el uso de esta tecnología, lo mejor sería considerar si estos programas están cumpliendo su papel o de lo contrario, se tendrá que volver a la época antigua, donde la revisión de los trabajos era de manera manual y la verificación del plagio se realizaba directamente en los libros, revistas o cualquier otra fuente impresa. 

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