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martes, septiembre 27, 2022

Cómo llega el gas natural a nuestras casas

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Para poder entender por qué se han disparado el precio del gas natural y la electricidad este año, resulta conveniente e interesante saber cómo llega el gas natural a nuestras casas.

El gas natural es un hidrocarburo compuesto por una mezcla de gases ligeros. Es, además, una fuente de energía fósil, como el carbón o el petróleo, la cual proviene de la degradación de materia orgánica. Se extrae de formaciones que pueden hallarse encima de yacimientos petrolíferos o en reservas independientes y aisladas de otras materias primas. Su componente fundamental, el metano, también puede producirse mediante la fermentación bacteriana de la materia orgánica procedente de aguas residuales, residuos sólidos urbanos, compost y biomasa.

Considerada como una de las fuentes de energía más extendidas a día de hoy es, además, el combustible fósil menos contaminante de todos. Representa una energía limpia, cuyas emisiones de CO2 son más bajas. Y tiene más estabilidad en su distribución al no depender de incidencias climáticas, tal como sucede con la electricidad.

España importa el gas natural que consume desde el exterior. Por ello cuenta con una de las redes de distribución de gas más importantes a nivel europeo. Principalmente mediante una infraestructura de gasoductos, es decir, grandes tuberías subterráneas que sirven para transportar el gas a gran escala. Aunque también lo hace a través de los puertos que conectan nuestro país con las fuentes de suministro del extranjero.

Breve historia del Gas Natural

Los primeros yacimientos de gas natural aparecieron en Irán en el 2000 a.C. Sin embargo, se tiene constancia de que la perforación del primer pozo de gas natural a 150 metros de la superficie se produjo en China en el 125 a.C.

Tenemos que remontarnos a finales del siglo XVIII o comienzos del XIX para encontrar los primeros usos del gas canalizado en Inglaterra. Fue cuando comenzó a utilizarse el gas manufacturado (procedente del carbón) para iluminación. De ahí que la primera denominación que se utilizó para definirlo era Gas del Alumbrado.

Ya en 1890 se produjo un importante avance en la tecnología del transporte del gas con la invención de las uniones a prueba de filtraciones que permitía llevar el gas a 150km de distancia. En 1927, Estados Unidos comenzó a construir grandes sistemas de transmisión de gas (gasoductos), de más de 51 centímetros de diámetro y 320 kilómetros.

En el año 1970, Rusia logró construir la tubería más larga para el transporte de gas natural, la Red de Northern Lights, con 5470 kilómetros de longitud. Esta atraviesa los Urales uniendo Europa Oriental con Siberia. Rusia es el país que posee la mayor cantidad de reservas de gas natural del mundo, por lo que actualmente todo o la mayor parte del petróleo o gas que se mueve por Europa a través de un determinado oleoducto proviene de allí.

Mapa de oleoductos y gasoductos de Rusia

Mapa de oleoductos y gasoductos de Rusia. Fuente: Administración de Información Energética de EEUU

Cómo llega el Gas Natural a España

El gas natural llegó a España a finales de los años 60, concretamente a Barcelona. Se trataba de gas natural licuado (GNL) procedente de Libia. La planta regasificadora de la ciudad condal (la sociedad Gas Natural S.A.) comenzó a importar el GNL del país africano en febrero de 1969 para abastecer a toda el área metropolitana. Y así continuó hasta 1974. Fue entonces cuando comenzaron a importar gas de Argelia.

La crisis de los 80 entorpeció el desarrollo de la infraestructura gasística española. En 1985, ya había tres plantas de gas en España: la de Barcelona, Huelva y Cartagena. A pesar de ello, el GNL importado no era suficiente para abastecer a toda la población. Estas plantas regasificadoras completaban su demanda con el poco gas obtenido de los yacimientos de Serrablo y Gaviota (hoy en día agotados). 

En 1993, la industria gasista consiguió una nueva conexión internacional. Se trataba de gas noruego, que llegaba a España a través de Larrau (sur de Francia, fronterizo con Navarra).

Tan solo tres años después, se puso en marcha el Gasoducto Magreb, que transporta gas desde el Sahara argelino hasta Tarifa. Este atraviesa varios países e incluso tiene una parte submarina por lo que para su construcción fue necesaria la firma del Acuerdo de Marruecos. La finalidad de este fue regular el funcionamiento del gasoducto, así como la intervención del sector eléctrico, ya que la electricidad es necesaria para el consumo de determinados volúmenes de gas.

Asimismo, en 2011 se creó un nuevo gasoducto que conecta directamente Almería con los campos argelinos de Hassi R’mel: el Gasoducto de Megdaz.

Vías de importación de gas en España

Nuestro país dispone de dos principales entradas del producto al continente. Por una parte, el gas natural procedente de Marruecos y de Argelia llega Tarifa y Almería. Desde allí a Córdoba y Chinchilla (Albacete), y se distribuye al resto del país.

La otra vía de importación de gas que se emplea en España son los barcos especiales. El GNL es transportado en grandes buques denominados metaneros o gaseros que son fácilmente reconocibles porque muestran en su cubierta medias esferas que sirven de espacio de almacenaje para el gas. Estos llegan a diferentes puertos de nuestro país, como Asturias, Cantabria o Barcelona. Allí inyectan nuevas cantidades de gas natural al suministro procedente de los gasoductos del norte de África.

Gracias a todo esto, España se considera actualmente líder en el mercado gasífero, en desarrollo, explotación, extracción, regasificación, transporte y distribución. Así como en ciclos combinados en Europa, es decir, la utilización de gas natural para la generación de electricidad.

Según datos de 2016 publicados por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, España importa el 99% del gas natural desde diez países distintos, lo que confiere al sistema gasista español una elevada capacidad de suministro. El 58% del gas entra por gasoducto mientras que el 42% restante lo hace en forma de gas natural licuado (GNL) que es transportado mediante buques.

Por qué se ha disparado el precio del gas y luz

Según los datos registrados hasta el momento, en los primeros 24 días de octubre, el precio medio de la electricidad en el mercado mayorista se ha situado en 206,25 euros/MWh. Esto lo convertiría en el mes más caro de la historia.

El precio final que se paga por la energía eléctrica en nuestro país depende de muchos factores: el coste de la materia prima, impuestos, la forma en la que se establecen los precios en el mercado mayorista, la generación de energía con fuentes renovables… Y uno de los componentes que más está afectando a los precios de la energía eléctrica es el precio del gas natural. Esta es la materia prima que se utiliza en las plantas de ciclo combinado, las instalaciones que consumen gas para generar energía.

El otro está afectando al precio de la energía es el incremento de los costes de las emisiones de dióxido de carbono (CO2). Las empresas que emiten este gas de efecto invernadero por su actividad (por ejemplo, una planta de ciclo combinado) tienen que pagar en Europa un precio que se negocia en el mercado. Y este se ha duplicado en los últimos meses.

Por otra parte, lo que explica el encarecimiento del precio de gas no es solo una variable. El largo invierno de 2020 vació las reservas en el hemisferio norte. Asia está acaparando ahora mismo el 70% del GNL y Europa también tiene las reservas por debajo de lo habitual en estas fechas y está demandando gas para rellenar los depósitos antes del invierno.

Además, el gas no ha estado fluyendo al ritmo que cabía esperar por los gasoductos de Rusia y Noruega. Estos suministran el 60% del consumo europeo. Tuvieron problemas de mantenimiento este verano y ahora se especula con la posibilidad de que Vladimir Putin haya decidido bombear menos gas para presionar a favor de la apertura del gasoducto Nord Stream 2. Se trata de un controvertido proyecto energético porque sortea Ucrania y Polonia y discurre por el mar Báltico directamente hasta Alemania. 

Aunque el gas que llega a España es principalmente de Argelia y somos un país con mucho GNL, «el problema es que mandan los precios internacionales, todos los mercados de gas están conectados», asegura Juan Antonio Martínez, analista de la consultora energética Grupo ASE.

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